La libertad de los huérfanos / An Orphan’s Freedom – Paula Varsavsky

Illustration: Francisco Lala

Translated by Sarah Moses

 

Hay un sueño que tuve una gran cantidad de veces. Mi padre estaba vivo. Yo lo encontraba después de pasar dieciocho años sin verlo. Papá no se sorprendía ni se alegraba. Diría que me evitaba. El hecho de encontrarse conmigo parecía un problema para él, no le generaba felicidad. Le reprochaba que no me hubiera buscado, que no se hubiera contactado conmigo durante tantos años. Papá apenas me escuchaba. Estaba con su mujer, ella me miraba esquiva. Yo la odiaba más que nunca. Papá estaba delicado de salud. Ella lo había cuidado.

Pero a papá lo habían enterrado, yo lo había visto. Había observado cómo descendía el ataúd,  lo cubrimos con tierra. Ahí había quedado solamente unos días, me dijeron.

Otra variante del sueño era que yo viajaba a Roma, donde mi padre había vivido los últimos nueve años de su vida y, de alguna forma extraña, mientras caminaba por Piazza Navona, daba con la casa de mi padre. Se trataba de un departamento en Roma, distinto del que él había tenido. El departamento de mi sueño tenía los techos más bajos, se asemejaba a uno de Buenos Aires. Yo estaba furiosa porque no me habían invitado a hospedarme allí. ¡Cómo podía ser que estuviera en Roma y no le importara!

En todos estos sueños papá estaba mal de salud. Pero nunca me quedaba claro qué tenía. Era inasible.

Otra vez soñé que lo encontraba luego de veinte años. Veinte años sin verlo. Lo había llamado por teléfono decenas de veces, no me atendía. Lamentaba que no hubiera existido el correo electrónico en esa época, creía que quizá a través del e-mail hubiese podido ubicarlo. “Claro, si supiera su e-mail, si supiera su e-mail”, pensaba en el sueño.

Me despertaba agotada por los esfuerzos denodados que había hecho en los sueños por encontrar a mi padre. Estaba cerca, varias veces estaba cerca pero no lograba dar con él. Faltaban dos días para que se cumplieran veinte años de la muerte de mi padre. Sentía la presión de mantener vivo su recuerdo. Cada vez me costaba más. Cada año se alejaba más.

Alguna de las noches que soñaba esto, mi hermana me pasaba algún dato acerca de él. Ella había logrado contactarlo. Yo me enfurecía porque no me había pasado su teléfono con suficiente rapidez. Las respuestas de papá, si lograba que me dijera algo, eran vagas, confusas, se lo notaba abatido, sin interés por verme.

Papá murió cuando yo tenía doce años. Luego de que pasaron más de veinte ya no llevé la cuenta. Hace tiempo que no sueño con él, ni vivo ni muerto.

Hoy es el Día del padre. Ya no estoy presionada por buscarme un padre sustituto, ni lamento no poder festejarle. Probablemente descanse en paz, mientras yo disfruto de la libertad de los huérfanos.

***

 

There’s a dream I used to have over and over again. My father was alive. I´d find him after eighteen years without seeing him. Dad wasn’t surprised or glad to see me. I felt he’d been avoiding me. The fact that we were together again seemed to be a problem for him- he wasn’t happy about it. I complained that he hadn’t tried to find me,  that he hadn’t been in touch for all those years. Dad hardly listened to me. He was with his wife, who looked at me coldly. I hated her more than ever. Dad wasn’t in good health. She’d been taking care of him.

But Dad had been buried- I’d seen it with my own eyes. I’d watched how the coffin was lowered before we covered it with earth. He was only down there for a few days, they told me.

In another version of the dream I travelled to Rome, where my father had lived for the last nine years of his life. Strangely, as I walked around the Piazza Navona, I came across my father’s home, an apartment in Rome that was different from the one he’d actually lived in. The apartment in my dream had lower ceilings and looked like one you’d see in Buenos Aires. I was furious because they hadn’t asked me to stay with them. How could it not matter to him that I was in Rome?

In all these dreams Dad wasn’t very healthy. But I never really knew what was wrong with him. It was hard to grasp.

Another time I dreamed I’d found him after twenty years. Twenty years without seeing him. I’d phoned him dozens of times, and he never answered. I wished email had existed back then. I believed I might have been able to find him if I’d had his address. “If only I’d had his email,” I thought in the dream. “If only I’d had his email.”

I’d wake exhausted from the great effort of searching for my father in my dreams. I was close, several times I was close, but I could never reach him. In two days, it would be the twentieth anniversary of my father´s death. I felt under pressure to keep his memory alive. It was getting harder and harder. Each year he slipped further away.

Some nights when I had the dream my sister shared a piece of information about my father with me. She’d been able to get in touch with him. I’d get really mad at her for not giving me his phone number earlier. Dad’s answers- if I was able to get him to say anything- were vague, confusing. He appeared despondent, as though he wasn’t interested in seeing me.

Dad died when I was twelve years old. After more than twenty years had had passed I stopped keeping track. It’s been a while since I’ve dreamed of him, alive or dead.

Today is Father’s Day. I don’t feel compelled to look for a surrogate father anymore, nor do I wish I could be with him today. He is probably resting in peace, while I enjoy an orphan’s freedom.

 

 

 

Paula Varsavsky es escritora periodista y docente. Ha publicado las novelas Nadie alzaba la voz (Emecé, 1994), que ha sido también publicada en Estados Unidos traducida al inglés por Anne McLean con el título No One Said a Word y El resto de su vida.(Mondadori, 2007). Ha publicado Las mil caras del autor (EDUVIM, 2015; RIL Editores Chile, 2016; RIL Editores España, 2018) una colección de conversaciones con escritores ingleses y norteamericanos. Sus cuentos han sido publicados en revistas, diarios y antologías tales como Lamujerdemivida, Alba (Londres), Alba Paris, World Literature Today, Palabras errantes.